
La ciudad de Castellón le profesa tierna devoción y muchos castellonenses acuden a ella, algunos diariamente, para darle gracias, venerarla y solicitarle nuevas ayudas. Un precioso paseo de un kilómetro la separa de la misma ciudad. El Santuario es un lugar tranquilo que está siempre muy bien atendido.
En esta ocasión la historia va casi unida con la tradición. El 1366 se señala como el año de la feliz “Troballa” de la Virgen bajo un almez por el labrador Perot de Granyana. Almez o latonero en valenciano se dice “lledoner”, de aquí su nombre según se castellanice: LIDÓN o se valencianice: LLEDÓ.

Basílica de Lledó
La historia habla de que el templo gótico de 1300, por resultar insuficiente, en 1379 ya se trató de ampliar. Pocos años después, en 1380, llegan las quejas de los propietarios circunvecinos por la abundancia de peregrinos de Castellón y de más lejos que acuden a venerar la milagrosa imagen.
En 1730 se inauguró el templo actual, neoclásico. El 18 de marzo de 1983 el papa Juan Pablo II le concedió el privilegio de Basílica Menor.
La imagen es de sólo 6 centímetros y se le atribuyen varios milenios de existencia. En su origen pudo ser pagana, pero después la fe de los cristianos la convirtió en una devota imagen de la Virgen María. En un principio fue colocada en un ostensorio y más tarde dentro del vientre de otra imagen mayor de la Virgen María.

Basílica de Lledó
Durante la persecución religiosa de 1936 se salvó milagrosamente la diminuta imagen, pero fue destruida la imagen-relicario. Terminada la guerra, se construyó otra imagen-relicario parecida a la anterior y dentro se volvió a colocar la imagen diminuta donde en la actualidad se venera.
Varios papas como Gregorio XII, Clemente XI y León XIII concedieron indulgencias a los que visitaran o rezaran ante esta bendita imagen.
El papa Pío XI, el 8 de noviembre de 1922 declaraba a la Virgen de Lidón PATRONA de Castellón. Y el 4 de mayo de 1924 fue coronada canónicamente… Otros papas como Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II concedieron también gracias especiales.
La Basílica está atendida por un Prior y en ella hay un rico culto litúrgico y popular. La belleza del paraje y la facilidad de acceder al Santuario hace que muchos castellonense acudan cada día a venerar a la Mare de Déu de LLEDO.
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Lugar de calma y reposo. Profunda espritualidad que se respira en esta basílica, y sobre todo, la serena imagen de la Virgen del Lledó, patrona de Castellón que invita a que te arrope como una madre, contarle cada una de tus vivencias positivas y negativas, y en la reflexión y recogimiento, esperar la luz que te siga iluminando en tu camino.
La basílica es lugar de visita obligada para los castellonenses, tanto creyentes como no, y especialmente el día de la romería de la Magdalena (que se celebra el tercer domingo de Cuaresma) ya que pasa por la basílica uno de los caminos que conducen al hermitorio de Santa María Magdalena y es parada para los romeros que dejan presentes tanto suyos como de seres queridos que les han dejado y ya no pueden participar en la Fiesta.
El visitante foráneo o el no creyente no encontrará sentimientos tan enraizados, pero estoy seguro que agradecerá dejar de lado ruidos de motores, gritos de gentes, apresuramientos, tensiones y podrá disfrutar de una calma, y de unos momentos de introspección, que se nos roba cada vez más a menudo la velocidad vértiginosa en la que nos vemos obligados a vivir.
Toda ciudad tiene sitios de interés, culturales o de ocio, y también otros, que además de todo eso, tocan la fibra sensible de los lugareños.
En Castellón, uno de esos sitios es la Basílica del LLedó (o del Lidón cuando se decía en castellano), patrona de la ciudad.
Los habrá creyentes y no creyentes, pero para todos es un lugar con encanto.
Está enclavada en las afueras de la ciudad, donde se inician los caminos comarcales hacia el mar. Es un lugar lleno de paz.
La he conocido con muchos cambios urbanísticos. Del estado más salvaje (el cuál añoro), al más cuidado en forma de jardines, como es actualmente, más adecuado para la cantidad de eventos que allí se celebran, entre ellos, buena cantidad de bodas todas las semanas.
Artísticamente contiene buenas obras de arte. Desde sus inicios en el siglo XIV hasta el actual, ha ido enriqueciéndose con nuevas aportaciones.
La historia, muy resumida, es que por el siglo XIV, un labrador, Perot de Granyana, encontró mientras trabajaba, debajo de un lledoner (un árbol lidonero, o almez, en castellano), una figurita de Virgen muy antigua y muy pequeña (ubicada en nuestros tiempos en el pecho de la figura actual de la Virgen). La recogió y la llevó a su casa; pero conforme volvía a labrar el mismo lugar, milagrosamente volvía a encontrar de nuevo la misma figura. Conocido el hecho, el pueblo empezó a venerar a la imagen y al lugar, llamándola Virgen del Lledó o del Lidón.
Se construyó una capilla, y así hasta ahora, que la han ascendido a Basílica.
Sin querer faltar al respeto, es una Virgen muy milagrera, aunque personalmente yo la definiría “a Dios rogando y con el mazo dando”, porque cuando la rezas, los ojos van hacia la figura del labrador “labrando” que está grabado debajo de la imagen, y parece que te lo esté diciendo.
La verdad es que para el pueblo de Castellón es importante, y mueve masas, de manera similar a la Virgen de los Desamparados en Valencia, y también tiene su ofrenda de flores en su festividad: Primer domingo de mayo.
Para el viajante: no pierde el tiempo con esta visita. Pasará un rato tranquilo, agradable y muy positivo.
Aprendi mucho